
una y otra vez liquidando el alma,
deteniendo las ganas,
callando efímeramente las palabras…
Banal instinto de separar tu sentir de mi palpitar,
insano homicidio de sueños,
de instantes, de gestos,
ideologías comprimidas a la nada,
exigentes sin fundamento y sin discurso discreto,
intrascendentes suicidas sin vocación,
asesinos de esencias victoriosas,
asesinos de aires respirados,
malditos asesinos de lo sagrado…
Trilladores de utopías realizables,
bastardas criaturas bañadas en devoción,
inseguros con desgracia segura,
reservados libertinos sexuales,
retraídos con apariencia de normales,
dictadores infaltables…
pero ninguno con capacidad de aniquilarme,
ninguno de ellos con fuerza suficiente para sujetarme al infierno y sus afanes…




