
Cada vez que jugabas con tus letras
Sabes a donde estoy,
Buen viaje maestro.




“La noche es una puta divertida, pero cobra factura.”
Ricardo Arjona.
Se me enredaban las sabanas en las mañanas, buscando huir, con mi ropa, mi cigarro, mis gafas y el vacío, se me enredaban los recuerdos y los nombres, los instantes y las camas, se me enredaba la vida, pero estaba a salvo, a salvo de mi conciencia, mi bienestar y de todos esos ideales que la gente se inventa para la eternidad.
No tenía que impresionar ni cuidar a nadie, no tenía que decir “te amo”, no tenía que esperar ni hacer las cosas bien… Solo hacerlas, a mi manera, como quisiera, no importaba si era decente o recatada, al final sabía que mis medios calientes harían volver a mis orgasmos mal hechos, a mi remordimiento y a mis ganas de tener ganas.
Muchas veces, casi todas, no sabía si pagar o agradecer, nací con el don o la maldición de saber hablar, de decir y decir hasta conseguir mi objetivo.
En medio de clases estuve ebria muchas veces, escribiendo incoherencias en mis cuadernos de poesía, sintiendo como más de una vez en clase al pensar y pensar terminaba ida, en mi contra, en contra de las verdades clandestinas de las que no me gustaba hablar.
Bares, nacionalidades y al caer la noche, mi miedo a andar.
Te conocí en febrero pero no sabes todas las cosas que hice en enero, te amé un septiembre pero no imaginas lo que hice de febrero a septiembre en contra de mi otra yo por ti, por el anhelado “tu y yo”, no sabías nada de mi, solo malas referencias, yo era tu peor decisión y lo ignoraste, tu eras mi condena y yo te enseñé a rodearme las cadenas en las venas. En fin… luego hablaré de ti con más detenimiento, ahora necesito leerme y entenderme, sanarme las heridas que yo misma me provoqué siendo indiferente.



"Agarra una buena máquina de escribir
y mientras los pasos van y vienen más allá de tu ventana
dale duro a esa cosa,
dale duro."
Charles Bukowski