
Bene…
Cada vez que jugabas con tus letras
Cada vez que jugabas con tus letras
un abismo interminable de vida y muerte sucumbía entre mis tinieblas,
entre mi amor eterno y entrañable,
entre lo que fuiste y lo que deseo ser cada vez que te leo.
Sabes a donde estoy,
Sabes a donde estoy,
lo sabes y no es justo porque yo no tengo idea de tu paradero,
tan solo sé que beso las portadas de tus libros
y es lo que me quedó de ti viejo,
me quedó ese sabor (sinsabor), esa lágrima
y la espera desesperada del encuentro.
Buen viaje maestro.
Buen viaje maestro.