lunes, 24 de agosto de 2009

Ojalá


Ojalá se fueran contigo todas mis virtudes, todos mis sueños y todas esas cosas que a la larga me van a lastimar.
Ojalá te marcharas, pero con mi memoria, con mis recuerdos, con todas esas noches, con todos esos días, con todo eso y que te lastime a ti, yo necesito sonreír.
Ojalá me dejaras en paz con mi silencio y mis años, con mi estupida teoría de que nadie nos separaría, ojalá te vayas y a mi de golpe se me olvide tu voz.
Este puto tiempo, este puto tiempo que ha pasado, ojalá te vayas, porque este puto tiempo me está haciendo extrañarte tanto.

domingo, 23 de agosto de 2009

Human Nature


Yo no sé que tan orgullosos se sentirán los dichosos conquistadores, Iván el terrible o el mismo Napoleón, yo no sé sinceramente si Hitler o Sadam sonreirán ahora que se queman las extremidades en el infierno, no sé…
Pero me complace saber que las libertades condicionales y las conquistas descomunales se presentan ante una humanidad cargada de cicatrices y armaduras emocionales que crece, cambia y se transforma con aroma a prosperidad.
Si bien dejo de lado el medio ambiente y el hambre, no pueden juzgarme por aplaudir a mis gentes por la renovación, el arte y esa dichosa autonomía.
Sade por su lado buscaría humedad, Ana Frank todos aquellos sueños que le fueron arrebatados, Bécquer ese amor desenamorado, Neruda olvidos, Coelho dioses, Márquez misterios de aquellos y Bene exilio, pero todos compartirían conmigo que el que se aproxime sería uno mas, el milésimo anticristo; pero que venga, que se venga…
O que mejor se oculte porque esta vez mi pueblo está listo, mi pueblo tiene espuela.

miércoles, 22 de julio de 2009

Bene...


Bene…

Cada vez que jugabas con tus letras
un abismo interminable de vida y muerte sucumbía entre mis tinieblas,
entre mi amor eterno y entrañable,
entre lo que fuiste y lo que deseo ser cada vez que te leo.
Sabes a donde estoy,
lo sabes y no es justo porque yo no tengo idea de tu paradero,
tan solo sé que beso las portadas de tus libros
y es lo que me quedó de ti viejo,
me quedó ese sabor (sinsabor), esa lágrima
y la espera desesperada del encuentro.

Buen viaje maestro.

sábado, 4 de julio de 2009

Si a mi me pidieran describir el amor…


Si a mi me pidieran describir el amor…

Claro, podría describir el amor de muchas maneras, ambiguas, grandes, pequeñas, solitarias, abstractas, pobres, ricas, aburridas, embravecidas…
El amor, el amor.
Si a mí en lo personal me pidieran describir el amor, me echaría una carcajada, no de esas de burla ni de felicidad, no de esas sarcásticas ni de probabilidad.
Sería una de esas carcajadas en las que el alma llora la completa incompletitud del aparentar.

Yo pediría que no te enamores, pero que no dejes de amar.
Si caminas por las calles observarás mil amores que no son amor, mil besos que son pura pasión a medias, de esos besos que te quedas viendo porque son mas lengua que sentimiento, mas caderas que entrega.
No es que yo sepa mucho de amor, jamás sabré de amor, pero si volteas y miras una sonrisa de complicidad posándose sin alardear, si caminas y observas dos cuerpos físicamente separados (sin tanta mano, tanto abrazo, tanta exhibición) estoy segura, completamente de que allí hallarás amor.

¿Cuántos poetas nos hemos frustrado durante infinitas madrugadas debido a que nuestras parejas no son la musa perfecta, ni el encanto en las mañanas?, la mayoría, por no decirte que todos.
Me sumo a todo esto porque el amor en su tiempo ha sido la palabra que me ha provocado más miedo, te juro que he llorado y no porque no ame, más bien porque nací con esa maldición de amar demasiado, nunca a medias, siempre todo en cantidades inimaginables y es una carga que no me quiero quitar de encima, es eso que llevo dentro, tan dentro que me hace escupir frases maldiciendo el sentimiento.

Yo le escribo al amor todo el tiempo, pero eso no quiere decir que todo sea risa, encanto, pasión y acercamiento, conlleva tragedias, infelicidades temporales, noches largas de espera, camas vacías y palabras horribles entre enojos sin fundamento. Y si me preguntan cual es mi secreto, mi secreto es la tolerancia y la aceptación, aunque admito que eso nunca es suficiente en el amor.

Si a mi me pidieran describir el amor, me echaría una carcajada, no de esas de intriga ni de afirmación, sería una de esas carcajadas en las que por fin explique que aunque duele es mi mas extraña salvación… por mas irreverente y estúpida que sea mi descripción.



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jueves, 25 de junio de 2009

La vida es un desaire, un augurio cotidiano.


Me lo dijo Benedetti, se lo leí a Neruda y aun así no lo comprendí…
La vida es un desaire, un augurio cotidiano:
La vida es básicamente hablando la madurez y el desencanto, el instante perdido y el segundo recuperado, es la constante prueba para mostrarte que no entiendo de política ni de religión, pero entendí la vida cuando escuché el tono de tu voz.
Yo no sé de madurez ni de reacción, nunca comprendí porque la gente siempre dice adiós, nunca aprobé esa teoría absurda de que existen reglas en el amor, nunca acepté una probabilidad en mi corazón, nunca me vi acompañada y ahora nunca me veo sin ti.
Yo no quiero, te juro que no quiero otoño en Barcelona ni un despertar veraniego en Escocia, luego de conocerte comprendí que la vida es perpetua si te miro sonreír, yo no quiero y no sé porque es tan difícil de decir, pero yo no quiero despertarme en diez años y entender que no despiertas junto a mí.
Yo no quiero verte marchar, probablemente te he decepcionado de muchas formas pero ninguno de mis errores fueron creados concientemente, yo solo he despertado varias veces sin saber que te enfadó, me he dormido varias noches con ese sinsabor, de no saber hasta donde soy capaz de facilitarte emoción, he cruzado ese portón buscando la forma de conseguir contentarte a como lo haces tu, de conseguir tu beso a como siempre lo consigues tu, de conseguir que me abraces y olvides la discusión a como siempre lo obtienes tu y que esta vez que pidas de nuevo que no te suelte.
Esta mañana caminaba por las calles que he recorrido a tu lado y sin ti, pero hoy particularmente me sentí sola, sentí que a mi derecha no iba tu risa, ni tu olor, ni tu recuerdo, sentí tanto enojo, tanta impotencia; yo te extraño y tú no vienes, yo quiero pedirte disculpas por mi imperfecto amor y tú no apareces, yo quiero que te quedes y tu no me permites decirlo.


Si te perdiera,
Sería imposible localizar el dolor,
Me dolería en todos los rincones de mi cuerpo por igual…
Si te perdiera,
Odiaría a quienes se odian,
Envidiaría a quienes se aman,
Y te esperaría,
Te esperaría en mi cama cada mañana…
Si te perdiera, habría perdido la fuerza, el intento, la tregua…
Si te perdiera,
Dime cariño,
¿Que sería yo si te perdiera?...

lunes, 22 de junio de 2009

Sanando Heridas...


“La noche es una puta divertida, pero cobra factura.”
Ricardo Arjona.


Se me enredaban las sabanas en las mañanas, buscando huir, con mi ropa, mi cigarro, mis gafas y el vacío, se me enredaban los recuerdos y los nombres, los instantes y las camas, se me enredaba la vida, pero estaba a salvo, a salvo de mi conciencia, mi bienestar y de todos esos ideales que la gente se inventa para la eternidad.
No tenía que impresionar ni cuidar a nadie, no tenía que decir “te amo”, no tenía que esperar ni hacer las cosas bien… Solo hacerlas, a mi manera, como quisiera, no importaba si era decente o recatada, al final sabía que mis medios calientes harían volver a mis orgasmos mal hechos, a mi remordimiento y a mis ganas de tener ganas.
Muchas veces, casi todas, no sabía si pagar o agradecer, nací con el don o la maldición de saber hablar, de decir y decir hasta conseguir mi objetivo.
En medio de clases estuve ebria muchas veces, escribiendo incoherencias en mis cuadernos de poesía, sintiendo como más de una vez en clase al pensar y pensar terminaba ida, en mi contra, en contra de las verdades clandestinas de las que no me gustaba hablar.
Bares, nacionalidades y al caer la noche, mi miedo a andar.
Te conocí en febrero pero no sabes todas las cosas que hice en enero, te amé un septiembre pero no imaginas lo que hice de febrero a septiembre en contra de mi otra yo por ti, por el anhelado “tu y yo”, no sabías nada de mi, solo malas referencias, yo era tu peor decisión y lo ignoraste, tu eras mi condena y yo te enseñé a rodearme las cadenas en las venas. En fin… luego hablaré de ti con más detenimiento, ahora necesito leerme y entenderme, sanarme las heridas que yo misma me provoqué siendo indiferente.

Fotografía: Personas Metro - Marta Aguiar Simancas.

lunes, 11 de mayo de 2009

...Se busca...


La noche, exhausta de mirarme pensar cae ante mis pies y mi realidad, mis libros se cierran y mi llanto se coagula, mi cama es ancha; sin embargo, no mas que tu ausencia.
Las prosas se deslizan inconclusas sobre sensaciones indestructibles, las ansias de extinguir tantas pasiones encontradas me han transportado a un encuentro íntimo con la nada.
Te busco mientras me oculto de tanto caos terrenal, entre enfermedades, crisis económica y mentiras gubernamentales, mientras te vendas heridas que un día sin vacilaciones provoqué.
Juego a no extrañarnos, me divierto amargamente mientras que entre mis manos aterriza tu lamento, tu distancia y tu ciudad.
El cronómetro se ha estrellado insaciable contra la pared, una hora mas, un mes, un año y un inútil quehacer, un “te extraño” que corre sin saber correr.
Te busco con una inutilidad irreparable, con el desgano cotidiano, con estos brazos acostumbrados a no sujetarte, con estas piernas que se han arrastrado millas, vidas, instantes sin ti… de nuevo sin ti. Y no es que no desees ir a mi lado, es que no sabes hacerlo.
Los sentimientos se han decolorado considerablemente, el verdadero caos merodea pícaro sobre las habitaciones vacías, sobre las separaciones, sobre las distancias, sobre esta absurda exageración de verse menos para que respire el corazón, los limitantes y las preguntas en el amor ahogan cualquier tipo de devoción.
Prefiero morir de hambre antes de morir de amor… Y no considero ninguna de las dos condiciones mejor o peor, sencillamente prefiero morir por una condición física antes de mirar como mi cuerpo se desliza con la desdicha y la rutina como fieles compañeras de una supuesta vida.


Fotografía: Músico del Metro - Marta Aguiar Simancas.