sábado 4 de julio de 2009

Si a mi me pidieran describir el amor…


Si a mi me pidieran describir el amor…

Claro, podría describir el amor de muchas maneras, ambiguas, grandes, pequeñas, solitarias, abstractas, pobres, ricas, aburridas, embravecidas…
El amor, el amor.
Si a mí en lo personal me pidieran describir el amor, me echaría una carcajada, no de esas de burla ni de felicidad, no de esas sarcásticas ni de probabilidad.
Sería una de esas carcajadas en las que el alma llora la completa incompletitud del aparentar.

Yo pediría que no te enamores, pero que no dejes de amar.
Si caminas por las calles observarás mil amores que no son amor, mil besos que son pura pasión a medias, de esos besos que te quedas viendo porque son mas lengua que sentimiento, mas caderas que entrega.
No es que yo sepa mucho de amor, jamás sabré de amor, pero si volteas y miras una sonrisa de complicidad posándose sin alardear, si caminas y observas dos cuerpos físicamente separados (sin tanta mano, tanto abrazo, tanta exhibición) estoy segura, completamente de que allí hallarás amor.

¿Cuántos poetas nos hemos frustrado durante infinitas madrugadas debido a que nuestras parejas no son la musa perfecta, ni el encanto en las mañanas?, la mayoría, por no decirte que todos.
Me sumo a todo esto porque el amor en su tiempo ha sido la palabra que me ha provocado más miedo, te juro que he llorado y no porque no ame, más bien porque nací con esa maldición de amar demasiado, nunca a medias, siempre todo en cantidades inimaginables y es una carga que no me quiero quitar de encima, es eso que llevo dentro, tan dentro que me hace escupir frases maldiciendo el sentimiento.

Yo le escribo al amor todo el tiempo, pero eso no quiere decir que todo sea risa, encanto, pasión y acercamiento, conlleva tragedias, infelicidades temporales, noches largas de espera, camas vacías y palabras horribles entre enojos sin fundamento. Y si me preguntan cual es mi secreto, mi secreto es la tolerancia y la aceptación, aunque admito que eso nunca es suficiente en el amor.

Si a mi me pidieran describir el amor, me echaría una carcajada, no de esas de intriga ni de afirmación, sería una de esas carcajadas en las que por fin explique que aunque duele es mi mas extraña salvación… por mas irreverente y estúpida que sea mi descripción.



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jueves 25 de junio de 2009

La vida es un desaire, un augurio cotidiano.


Me lo dijo Benedetti, se lo leí a Neruda y aun así no lo comprendí…
La vida es un desaire, un augurio cotidiano:
La vida es básicamente hablando la madurez y el desencanto, el instante perdido y el segundo recuperado, es la constante prueba para mostrarte que no entiendo de política ni de religión, pero entendí la vida cuando escuché el tono de tu voz.
Yo no sé de madurez ni de reacción, nunca comprendí porque la gente siempre dice adiós, nunca aprobé esa teoría absurda de que existen reglas en el amor, nunca acepté una probabilidad en mi corazón, nunca me vi acompañada y ahora nunca me veo sin ti.
Yo no quiero, te juro que no quiero otoño en Barcelona ni un despertar veraniego en Escocia, luego de conocerte comprendí que la vida es perpetua si te miro sonreír, yo no quiero y no sé porque es tan difícil de decir, pero yo no quiero despertarme en diez años y entender que no despiertas junto a mí.
Yo no quiero verte marchar, probablemente te he decepcionado de muchas formas pero ninguno de mis errores fueron creados concientemente, yo solo he despertado varias veces sin saber que te enfadó, me he dormido varias noches con ese sinsabor, de no saber hasta donde soy capaz de facilitarte emoción, he cruzado ese portón buscando la forma de conseguir contentarte a como lo haces tu, de conseguir tu beso a como siempre lo consigues tu, de conseguir que me abraces y olvides la discusión a como siempre lo obtienes tu y que esta vez que pidas de nuevo que no te suelte.
Esta mañana caminaba por las calles que he recorrido a tu lado y sin ti, pero hoy particularmente me sentí sola, sentí que a mi derecha no iba tu risa, ni tu olor, ni tu recuerdo, sentí tanto enojo, tanta impotencia; yo te extraño y tú no vienes, yo quiero pedirte disculpas por mi imperfecto amor y tú no apareces, yo quiero que te quedes y tu no me permites decirlo.


Si te perdiera,
Sería imposible localizar el dolor,
Me dolería en todos los rincones de mi cuerpo por igual…
Si te perdiera,
Odiaría a quienes se odian,
Envidiaría a quienes se aman,
Y te esperaría,
Te esperaría en mi cama cada mañana…
Si te perdiera, habría perdido la fuerza, el intento, la tregua…
Si te perdiera,
Dime cariño,
¿Que sería yo si te perdiera?...

lunes 22 de junio de 2009

Sanando Heridas...


“La noche es una puta divertida, pero cobra factura.”
Ricardo Arjona.


Se me enredaban las sabanas en las mañanas, buscando huir, con mi ropa, mi cigarro, mis gafas y el vacío, se me enredaban los recuerdos y los nombres, los instantes y las camas, se me enredaba la vida, pero estaba a salvo, a salvo de mi conciencia, mi bienestar y de todos esos ideales que la gente se inventa para la eternidad.
No tenía que impresionar ni cuidar a nadie, no tenía que decir “te amo”, no tenía que esperar ni hacer las cosas bien… Solo hacerlas, a mi manera, como quisiera, no importaba si era decente o recatada, al final sabía que mis medios calientes harían volver a mis orgasmos mal hechos, a mi remordimiento y a mis ganas de tener ganas.
Muchas veces, casi todas, no sabía si pagar o agradecer, nací con el don o la maldición de saber hablar, de decir y decir hasta conseguir mi objetivo.
En medio de clases estuve ebria muchas veces, escribiendo incoherencias en mis cuadernos de poesía, sintiendo como más de una vez en clase al pensar y pensar terminaba ida, en mi contra, en contra de las verdades clandestinas de las que no me gustaba hablar.
Bares, nacionalidades y al caer la noche, mi miedo a andar.
Te conocí en febrero pero no sabes todas las cosas que hice en enero, te amé un septiembre pero no imaginas lo que hice de febrero a septiembre en contra de mi otra yo por ti, por el anhelado “tu y yo”, no sabías nada de mi, solo malas referencias, yo era tu peor decisión y lo ignoraste, tu eras mi condena y yo te enseñé a rodearme las cadenas en las venas. En fin… luego hablaré de ti con más detenimiento, ahora necesito leerme y entenderme, sanarme las heridas que yo misma me provoqué siendo indiferente.

Fotografía: Personas Metro - Marta Aguiar Simancas.

lunes 11 de mayo de 2009

...Se busca...


La noche, exhausta de mirarme pensar cae ante mis pies y mi realidad, mis libros se cierran y mi llanto se coagula, mi cama es ancha; sin embargo, no mas que tu ausencia.
Las prosas se deslizan inconclusas sobre sensaciones indestructibles, las ansias de extinguir tantas pasiones encontradas me han transportado a un encuentro íntimo con la nada.
Te busco mientras me oculto de tanto caos terrenal, entre enfermedades, crisis económica y mentiras gubernamentales, mientras te vendas heridas que un día sin vacilaciones provoqué.
Juego a no extrañarnos, me divierto amargamente mientras que entre mis manos aterriza tu lamento, tu distancia y tu ciudad.
El cronómetro se ha estrellado insaciable contra la pared, una hora mas, un mes, un año y un inútil quehacer, un “te extraño” que corre sin saber correr.
Te busco con una inutilidad irreparable, con el desgano cotidiano, con estos brazos acostumbrados a no sujetarte, con estas piernas que se han arrastrado millas, vidas, instantes sin ti… de nuevo sin ti. Y no es que no desees ir a mi lado, es que no sabes hacerlo.
Los sentimientos se han decolorado considerablemente, el verdadero caos merodea pícaro sobre las habitaciones vacías, sobre las separaciones, sobre las distancias, sobre esta absurda exageración de verse menos para que respire el corazón, los limitantes y las preguntas en el amor ahogan cualquier tipo de devoción.
Prefiero morir de hambre antes de morir de amor… Y no considero ninguna de las dos condiciones mejor o peor, sencillamente prefiero morir por una condición física antes de mirar como mi cuerpo se desliza con la desdicha y la rutina como fieles compañeras de una supuesta vida.


Fotografía: Músico del Metro - Marta Aguiar Simancas.

sábado 9 de mayo de 2009

Soy en ti


Soy en ti la mas cruel sensación, el instante amargo,
la raíz de todos tus males,
el fragmento de infierno que no estabas buscando,
soy todo en tu todo, eres… eres nada en mi todo.

Besaré el más grotesco de tus dolores y lo expandiré,
saborearé tu mas dulce emoción y la fragmentaré,
me apropiaré de tu mirada, de tu amor, de tu devoción,
de tu espacio, de tu tiempo y tu futuro.

Seré todo eso que te han dicho de mi,
tu peor elección, tu inaceptable error, tu estorbo,
serás en mi marioneta y caja musical,
artefacto inservible y desvalorizado,
seré todo eso, todo lo que has deseado escuchar,
me convertiré en verdugo de ilusiones,
tan inadecuada que no lo podrás entender,
tan insana que te desprenderé de tu propia piel.

Seré todo lo que creíste que era,
lo seré para que comprendas que el amor es un paraíso terrenal entre quimeras,
para que tú y tu poca destreza sanen mi tristeza,
porque lo eras todo hasta que decidiste no entenderme nunca mas.

Tu con tu orgullo, tu mentira y tu amor convertido en indiferencia,
yo con mi despedida, mi paz, mi partida y mi fervor.

Adiós.

Fotografía: Notre Dame - Marta Aguiar Simancas.
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martes 28 de abril de 2009

Fisuras...


Tengo el corazón agrietado y la garganta acostumbrada a nada,
Tengo el alma fuera de lugar y los recuerdos banales e insistentes,
Te tengo y a veces es inevitable perderte…

Tengo historias aburridas y narraciones arrepentidas,
Tengo realidades que desearía fueran fantasías,
Tengo miedos que de vez en cuando me hacen fuerte,
Te tengo y a veces prefiero tenerte ausente de esta vida tan intrascendente…

Tengo complicaciones elevadas y cuentas caras por pagar a mi independencia,
Tengo dos mundos uno abatido y el otro agonizando entre la multitud,
Tengo todo lo que la gente busca… Entonces, no tengo nada,
Te tengo y a veces no quiero que escuches ni que veas mis tristes memorias…
Mis incansables lamentos…
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Fotografía: Mar de nubes - Marta Aguiar Simancas (Gracias punto, un beso inmenso).

domingo 26 de abril de 2009

...Un respiro…



Hace mucho simplemente sobrevivo, mis letras, mi andar y mi amor son simples sobrevivientes en un mundo donde a cada instante el dinero se hace rico mientras el alma muere.
No huyo de ellas, ni de ti.
Quiero huir de ese pasado que a nadie deja vivir, del que nadie deja de hablar, de esta mujer que amas pero a veces deseas olvidar, de ese ser en el que a veces me convierto, indeseable, amargo, abrupto, tan vagamente estructurado.
Quiero escaparme por un instante de esta maldición generacional de la que todos platican y volver, como el fénix, volver a ti… renacida.
Con menos dolores, con más oxígeno, con más amor… volver suavemente y amarrarte en un abrazo, sujetarte a mi y que entiendas que ese será el nuevo comienzo de todas mis “yo” porque en noches amargas unas copas de más no me sanan la mala gana, no me sanan, me fragmentan, me quebrantan, me separan de mi y de mis palabras.

Porque cada vez que me acerco alargo la infelicidad.

Por eso me bastaran unos euros para emprender un viaje, existir, respirar y volver…

Camina, corre, salta, despega, vuela, aterriza y sueña…


Fotografía: Avión - Marta Aguiar Simancas.