lunes, 29 de abril de 2013

Mujer destino


Una mujer es cosa del destino y mi destino siempre desemboca en sus caderas.
Directo al cerebro, nunca al corazón.
No logro apartarme del deseo de sucumbir ante el candor.
Una mujer es destino y mi destino siempre acaba pidiéndome que le quite la ropa, que le quite el tedio, la costumbre, la contradicción.
¿Cómo se puede volar mientras la emoción tiene los pies sobre la tierra?
¿Cómo acertar si el único contra de tenerla conmigo es que no tengo ningún pro?

La vida transcurre sin la sana evolución de la pasión, la vida se estanca contrariada.

Me desentiendo completamente de ilusiones y lamentos, le tengo tanto cuidado al tiempo.

La vivo, sin buscarlo ni intuirlo. La muero, entre agitados bullicios.

Todas las drogas sobre la mesa, incluyéndola a ella.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Demais


Porque sus ojos al mirarme siempre van más allá de mis pupilas, como un encuentro místico entre la contrariedad y la indeseable rutina.

Porque mis labios censurados besan cada leve acercamiento de su aroma.

Porque mis brazos acorralados sostienen siempre un trago en vez de su cintura multifuncional.

Porque la magia fluye insana, la vida no basta y las frases me atrapan angosta ante la intimidante jornada.

Porque la brindo, la fumo, la elevo. Porque cada sorbo a su nombre invoca un nuevo ritual, una locura abstracta entre realidad y fantasía a medio terminar.

Porque no logro alcanzarla y sin embargo, no lo dejo de intentar.

Porque la muerte es avara y yo me la juego de infame ante su presencia tan letal.

Porque hay emociones que van siempre más allá de la tempestad.

Porque sonrío de más, porque lato muy fuerte, porque no sé hacia donde caminar.

Porque al verla dormida sobre mi piel, he comprendido que la inercia a veces cae bien.

Porque lo considero una acción forzada, buscar desintoxicarse de mí sin desear hacerlo.

Porque  la mañana es incolora.

Porque la tarde se desliza acostumbrada.

Porque la noche y la madrugada son una lluvia de sospechas agraviadas.

Porque la magia es demasiada pero nunca un exceso.

Porque ella va más allá de cada una de las células que presumen andar al compás de los demás.

Porque  ella no me cabe en palabras. 

Porque ella es más que prosa, más que poesía, más que eternidad.

Porque ella es la sublimación de mi realidad.

Porque ella es la utopía realizable, la mengana distante.



miércoles, 23 de enero de 2013

Pre/Post/Sentimiento.


De antemano te recuerdo que no soy disciplinada emocionalmente, que suelo sentir a infierno abierto.

Esto es una revolución de sonrisas furtivas, un triatlón de confusiones, una mezcolanza  de actividades recreativas que no recrean.

No llegaste detrás de un milagro, llegaste detrás de una tormenta. No por eso te quiero menos, pero que decisiones las mías más ineptas, tan poco ajustables a las realidades inscritas y correctas.

Pobres los que viven a medias, yo me jodo completa y estoy orgullosa de mi insalubre indecencia, de esto que me llena y me mantiene cual atalaya, en una batalla que perdí hace tiempo mientras tus labios irrumpían en mis actualidades maltrechas.

No tengo nada de que hablar, necesito la paz que no he tenido jamás, necesito el silencio que me estorba tanto, necesito todo pero al final siempre negaré cuanto necesito uno de tus remansos.

No detengas el paso, no quiero que lo hagas por más que lo desee, no quiero que me quieras y que al final del cuento yo sea tu asesina. No detengas el paso, que a fin de cuentas en sitios ajenos sé que desearás uno de mis abrazos.

Tengo un listado perpetuo de emociones que ya no quieren saber de ti, sin embargo, te reclamo todas las noches, te adapto a mi impulso inhumano, con tu sonrisa atropellada por los desengaños, con tu mirada horizonte, con tus esquinas rotas, con la exquisita amargura de tus labios.

No soporto las cuentas regresivas, las despedidas prolongadas, las emociones efímeras, las palabras irrealmente enamoradas, no soporto mis formas de despedirme, mis letras agonizantes, los golpes distantes que desearás darme.

No soporto no tener una solución optimista, pero se nos acaba la vida y no planeo morir si no es entre tus piernas. Y me dirás masoquista, pero ese es mi problema y el tuyo es que a mi lado cicatrizas, y es que claro, no hablamos de amor, solamente somos el mutuo presentimiento de la sublimación.

El próximo paso es quererte más de lo que ya te quiero, no sé si te lo he dicho, pero no le temo a tus pasos ni a mi silencio, no le temo a ningún mortal indiscreto, simplemente no le digas a nadie que te mueres por ser mía, yo no le diré a nadie que salivo en exceso cada vez que recuerdo el impacto de tus dientes en mi cuello. 

Es momento de admitirnos entre caricias, esas caricias que estallan mientras aruñas mi espalda, mientras hacemos de las millas la menor de nuestras distancias.


sábado, 5 de enero de 2013

Un blues acostumbrado




Nada tiene forma definida. La noche transcurre, me escurre. Pierdo noción del tiempo a tiempo.

Me mantengo ecuánime y asustada. A veces alerta, a veces indiscreta, a veces despreocupada y a veces, a veces simplemente me revuelca la noche mientras espero que me retuerza la mañana.

Necesito un baño de ginebra, una bestialidad de esas que me hacen distorsionar la perspectiva, ojalá mi última misantropía.

Desearía comprender la fragilidad de la afinidad, desearía raptar cada tacto, pero es tarde, todos los errores ya han sido cometidos sobre una cama de desencanto, sobre esta realidad absurda y este sentimiento tan bizarro.

Necesito un rescate que no sea a medio acabar.

Me siento como una figura literaria, como una oración con verbos en infinitivo, me siento como todo eso que sientes por mí, como todo eso que ni siquiera deberías percibir.

He agudizado todos mis sentidos, se me han helado las costillas y mis emociones se han repartido en cada uno de mis naufragios, es demasiado tarde para que vengas con tus presagios.

Es demasiado tarde y yo no tengo ni la más mínima gana de hacerme la buena entre tanto sacrilegio. Tú puedes fingir, tienes todo el derecho de sustituir emociones por presencia, a fin de cuentas ni siquiera soy la mujer perfecta, solamente la mujer que te llena de sueños e insurgencia.

No está mal si te sientes tan miserable como yo, existen fármacos genéricos, tan genéricos como mis fines de semana, tan genéricos como cuando planeas la mejor de tus miradas para pasar desapercibida, mientras te arrastran mis pupilas lejanas.

Es hora de vestirse. Es hora de marcharse. Es hora de diluirme infame. Tenemos derecho de amanecer en la cama equivocada.

Es hora de brindar. Es hora de reír a carcajadas. Es hora de gestionarse. Tenemos derecho a sentirnos a bocanadas, a ser la brevedad eterna, a ser el reloj con arena húmeda entre trincheras. 

lunes, 10 de diciembre de 2012

Imán.


¿Alguna vez te han dicho que sos la magnificencia del ocaso hecha mujer?

La mañana despierta, tan densa y agotada como vos. Con tu voz de domingo lluvioso, tierno, acogedor.
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Buscás siempre la forma de que hasta el mismo “buenos días” se impregne en el corazón, encontrás los motivos para ofrecer en todo momento una sonrisa de esas, creadas a perfección de Dios. 

El día transcurre, el tiempo se extingue en un santiamén y mientras yo pienso que estoy más íngrima que ayer, vos venís con una de esas respuestas, inconcretas e incorrectas, pero siempre justas, siempre verdaderas. 

La tarde se aproxima y yo me abarroto de esa alegría, esa tuya. Esa que exclamás cuando al recibirme se te dibuja una felicidad inigualable, como si trajera buenas noticias conmigo, aun sabiendo que la buena noticia sos vos. Siempre vos.

¿Alguna vez te han dicho que tus brazos son las saetas que exterminan la desolación?

De pronto me tenés rodeada, me resguardás de toda la incompetencia humana, me protegés del destino y sus absurdas proezas, sus desgastantes patrañas. Mi burbuja, mi válvula de escape, mi guarida secreta.

La noche se aproxima, la copa te la lleno yo. Brindemos por el llanto de felicidad, por esas frases asertivas, por la eterna complicidad. Brindemos por favor, porque sos la recompensa perfecta cada vez que la intransigencia me intercepta.

¿Alguna vez te han dicho que sos justa y necesaria?
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Bienvenida a la eternidad mi amor, a partir de hoy sos explícitamente inmortal, a partir de hoy me agrandás de mil formas nuevas el corazón. 

A partir de hoy la belleza de tus comillas se multiplica, la grandeza de tu inocencia se maximiza en una burbuja abastecida de esencia perpetua. 

A partir de hoy no sos buena ni mala, simple y sencillamente sos mejor, superior a los criterios a destiempo, superior a los rostros que dibuja el mal tiempo. 

A partir de hoy sos una viva imagen de la evolución del cosmos, una esperanza nueva en este mundo y su falsedad sin tregua. Porque existís y que buena suerte la mia, existís y yo tengo la inigualable dicha de caminar con vos  por las avenidas. Enhorabuena mi vida, sos la luz que siempre satisface, siempre ilumina.

PD: Für immer.
PD2: Por mi culpa.
PD3: Vos y esa preciosa energía.
PD4: Palmeras, limones, sal.
PD5: Vos, conmiguito. 

martes, 4 de diciembre de 2012

4 de diciembre del 2012.



Yo también le tengo miedo a perderte. ¿Eso te ayuda?

No soy de palabras, claramente no te digo ni un leve porcentaje de lo que pienso, siento, enumero. Pero soy así y creo que me quieres de sobra para soportar todo lo que soy y lo que no soy. En realidad no lo creo, lo sé. 

Esto es parecido al tiempo a destiempo, no te he hablado de ello. Pero tengo la esperanza acomodada, no sé dónde ni cómo, pero la tengo amaestrada para entender que no soy dueña de casi ninguna decisión humana. La vida es esto, un torrente de utopías realizables. 

Me la vivo de optimista, de inconforme, de sensible-insensible, me la vivo, con eso me sobra. 

No tengo la aurora, no soy dueña de ninguna máquina que regrese el tiempo ni quiero serlo, no tengo las posibilidades para destruirlo todo y construirlo de nuevo. No tengo las metáforas adecuadas y tú me quieres tanto que no dudas de mi capacidad, duda hoy, te lo pido como un favor. 

Perdóname por el silencio, por no poder decirte en realidad lo que pasa por mi mente, no soy fácil de descifrar, por eso le doy gracias a la vida que ya sepas de mi algo más que lo habitual.

¿Será que le puedes hablar de mi vida a la gente en el futuro? Mi orgullo no me permite decir lo mucho que me afectan ciertos momentos, ya sabes, mi vanidad y mis tormentos.

Es todo por hoy, yo acabo de hacerte inmortal, lo digo como comentario inconforme y poco trascendental. Por lo pronto seguiré siendo una simple mortal. Por hoy me resulta cómodo lo que es levemente artificial, y no hay nada más básico y empírico que un transeúnte adicional.

Quisiera darte un beso de rescate, quisiera acurrucarme contigo durante horas, quisiera que me abraces con tu eternidad, quisiera… Pero estoy muy lejos. Me lo recuerdo cada vez que despierto.

En fin, te quiero. 

miércoles, 28 de noviembre de 2012

A la puta vida


“Vida, mi vida. ¿Qué has hecho de mi vida?”

De pronto un día, se le olvidó controlar su tono al hablarme, empezó a delirar, su mirada era semi frustrante, semi asfixiante, semi fluctuante. De pronto un día, no midió su carácter y la envié directo a la mierda, la envié justamente a todos esos sitios a donde me había llevado y yo no quería ir.

Ya me tenía enferma, ojerosa, decaída, casi como una mala relación de esas humanas que no suelo enfrentar. Con faltantes de lectura, de emoción, como un sexo casual sin explicación. No hallaba la forma de alejarla por completo, me hacía tropezar y esos tropiezos me tenían al borde de lo mortal, y yo por mi parte no deseaba nada tan concreto. Me faltaba la respiración, todo se perdía, nada se transformaba y volvíamos a la misma historia. 

Siempre era un círculo vicioso, me miraba, yo le coqueteaba, me permitía encender un cigarrillo aunque lo odiaba, me servía el mismo trago en la misma copa rota, me mordía los labios, y finalmente yo, fácil e indiscreta me dejaba llevar por sus incontables jugarretas. Pero nada, yo nada que me sentía llena. 

Casi nunca he querido reaccionar. La sigo retando de la misma forma, le escribo mientras ella me cercena, la toco mientras los años me atropellan, las manos se me arrugan, la sonrisa se me arrastra, cada día menos culta, cada segundo menos basta, pero es mi sonrisa y ella a veces me la regresa remendada. 

Ella está enamorada de mí, me hace guiñarle el ojo al espejo cada mañana mientras siento como sus labios me erizan la espalda, mientras una ducha caliente me consuela insana. Ella está enamorada de mí y yo de ella.

La amo aunque sienta que a veces merece ser abandonada. Ella, digan lo que digan, me ha conducido veinticuatro veces y siempre por localidades distintas, me perdona mis excesos y mis noches de bohemia, mis noches de sincera, mis noches de mentirosa, mis noches de amnésica.

Ella se sienta en mi regazo mientras le soy infiel con una pluma y un papel, me espera con más devoción que Penélope mientras soy yo quien desteje su manto. 

Me levanta y creo que me está reconquistando, por ejemplo hoy, me beso en los labios luego de hacerme reír a carcajadas. Por ejemplo ayer, caminó a mi lado cuando yo en realidad no tenía una ruta alterna y necesitaba correr. Por ejemplo antier, me generó querer lo que pensé no podría volver a querer. Por ejemplo hace un mes, me hizo sentir que sentía otra vez. 

Que me sirva el trago en la misma copa rota, que me permita encender un cigarrillo y que se siente en mi regazo.

Hoy ella es mi invitada especial, porque sé que aunque me vaya y regrese oliendo a cantina, a un perfume ajeno o a una ciudad distinta, ella siempre está expectante, siempre estará esperando el momento adecuado para decirme al oído que le gusto más que en el pasado. Para decirme que la madurez me sienta bien y será en ese instante en el que yo la ame intensamente, a como no lo he logrado hacer.